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Transmisión

Tariquet es, por encima de todo, el lugar donde decidió tomar arraigo una familia en 1912. La historia comienza con Hélène y Pierre Grassa, que sucumbieron a la atracción del “bas-armagnac", y sigue con sus hijos Maïté e Yves, para quienes la vinificación se convirtió en una verdadera pasión. Armin y Rémy, hijos de Yves y tercera generación de viticultores de la familia, se suman hoy a su tía y su padre para completar la junta directiva de esta empresa más independiente y familiar que nunca. Juntos organizan el funcionamiento de esta bodega, que han conseguido orientar y estructurar para responder idóneamente a las exigencias del mercado. En sus cerca de mil hectáreas de viñedo cultivan la vid que dará los esperados Bas-Armagnacs y vinos blancos del señorío de Tariquet.

Resulta fácil caer en el error de pensar que en estas tierras gasconas basta con trabajar con pasión y respeto por la viña y el vino para conseguir el éxito. En realidad en esta pequeña comarca del departamento del Gers, lindante con las Landas, en la que se destilan el armañac y la buena vida, también se cultiva la diferencia aderezada con una pizca de desobediencia... razonable.

Transgresión

Tariquet sabe nutrirse de esta tierra que da lo mejor de su esencia a sus frutos. El clima también contribuye con la característica amplitud térmica de mediados de agosto (días aún calurosos y noches ya frescas) que favorece el desarrollo de precursores aromáticos en la uva.
Pero aún así, hay que saber sacar provecho de todo ello... Si los vinos y bas-armagnacs de la bodega han conseguido llegar hasta el nivel de los mejores es porque Yves Grassa, ahora ya célebre bodeguero gascón, no dudó, hace veinticinco años, en transgredir las reglas de la vinificación tradicional de vinos blancos para conseguir una producción cuyas constantes gustativas más destacadas siguen siendo el carácter frutal, la frescura, la elegancia y la delicadeza.

Fue el primero en atreverse a plantar variedades de vid poco presentes en la región, como las chardonnay, sauvignon o chenin. Peor aún, elaboró ensamblajes de variedades enemigas como chardonnay con sauvignon o chenin con chardonnay. La idiosincrasia gustativa del Tariquet surgió de una desobediencia precedida de reflexión y razonamiento y, como siempre, seguida por una labor constante de observación y mejora tanto en el campo como en la bodega, ¡porque un auténtico viticultor hace el vino en la viña!
En contra de la opinión general, Yves Grassa tomó el tortuoso camino de la producción de vinos blancos... y terminó siendo galardonado como vinomaker of the year (mejor bodeguero del año).

Seducción

De los consumidores, que adoptaron con entusiasmo los vinos del señorío de Tariquet infringiendo sin temor todos los códigos de consumo el vino blanco. Conseguimos lo que ningún estudio de marketing se hubiera atrevido a prometernos... Desde el grupo de amigas que se juntan para tomar un vaso de nuestro vino elaborado con la vendimia de los “primeros zorzales” (premières grives), siguen con él durante la cena y acaban la noche sin cambiar de vino hasta la asamblea de ilustres comensales, reunida para saborear casi religiosamente un jarrete de ternera que ha pasado 18 horas cociéndose lentamente con nuestro imperecedero Ugni-blanc Colombard. El éxito nos alienta a seguir elaborando —con las mismas ganas de siempre— vinos que corresponden a lo que les gusta y esperan nuestros consumidores.

Continuidad

Ha llegado un equipo joven para reforzar la estructura. No nos cabe duda de que, habiendo asimilado la lección del pasado, seguirán tomando apoyo en ese rasgo de rebeldía para impulsarnos hacia placeres compartidos de convivialidad.